Se moría y nadie se lo dijo
Una paciente sorda se estaba muriendo, pero nadie se lo había comunicado.
El marido de la fallecida interpuso una demanda contra el ‘North Memorial’ por la falta de intérpretes.
David Nelson se enteró de las malas noticias sobre su esposa en diciembre de 2005. Simplemente no lo sabía.
Durante tres meses, los Nelson acudieron a la consulta de los médicos del Centro Médico ‘North Memorial’, pero nunca supieron que Mary Ann se estaba muriendo de un cáncer. De hecho, pensaban que su lucha contra la enfermedad iba lo suficientemente bien como para poder disfrutar de la fiesta organizada por su jubilación. Se quedaron atónitos cuando, en marzo de 2006, su oncólogo puso fin a cualquier esperanza con una escueta nota que decía: “¡No podemos curar el cáncer!”.
Fue la primera vez que los Nelson, sordos ambos, comprendieron que el cáncer era terminal, según el Departamento de Derechos Humanos de Minnesota. Mary Ann Nelson murió en mayo de 2006.
El Departamento señaló este hecho como un ejemplo del fracaso del equipo médico a la hora de comunicarse de manera efectiva con los Nelson. Esta semana, desde la administración estatal se informa de que el ‘North Memorial’ ha accedido a pagar 105.000$ por los cargos derivados de no haber proporcionado a Nelson y a otro paciente el acceso a intérpretes de LS cualificados. En varias ocasiones, David Nelson tuvo que leer los labios o escribir notas para poder comunicarse con médicos y enfermeras, a pesar de que solicitó la presencia de un intérprete repetidamente.
“Fue extremadamente complicado y doloroso para ellos” apuntó Rick Mcpherson, abogado de los Nelson. “No podían preguntar. No podían dialogar. No podían ser consolados de ninguna manera.”
Durante décadas, las personas sordas y las personas con problemas de audición no sabían si contarían con la presencia de un intérprete de LS en sus visitas al hospital. La situación cambió en 2004, tras la acusación de estar violando la ‘Ley de Ciudadanos Americanos con Discapacidad’ que unos funcionarios federales hicieron a los servicios de salud de Fairview. La demanda originó un acuerdo que tuvo como fruto una mejora en el cumplimiento de la ley, ya que funcionarios estatales y federales empezaron a realizar visitas a otros hospitales de Minnesota para asegurar que se ofrecía un servicio con intérpretes cualificados.
Pero no todo se ha solucionado. Macpherson, abogado del Centro de los Derechos de la Discapacidad de Minnesota, ha llevado casos, en los últimos años, contra hospitales, residencias de la tercera edad, prisiones, comisarías de policía y otras entidades.
No hay ningún protocolo establecido.
Nelson y otro paciente sordo, Mark Epstein, presentaron quejas por el trato recibido en el ‘North Memorial’ ante el Departamento de Derechos Humanos, en 2007.
Epstein fue ingresado en el ‘North Memorial’ en marzo de 2007 por una inflamación intestinal, según revela la investigación estatal. Cada día solicitaba la presencia de un intérprete, pero nunca se lo concedieron. Cuando le daban la medicación, no entendía de qué se trataba ni por qué debía tomársela. Cuando recibió el alta, cinco días después, no sabía en qué estado se encontraba.
En un principio, los miembros del personal del ‘North Memorial’ aseguraban que Epstein nunca solicitó un intérprete y se hacía valer de su mujer, que conservaba restos auditivos en un oído. Pero la administración estatal concluyó que los informes médicos demostraban que la presencia de un intérprete era necesaria en un caso como este.
Confiar la interpretación de información médica comprometida a familiares u otras personas, puso en riesgo la salud del Sr. Epstein y de Mary Ann Nelson, aseguraron los investigadores.
En el acuerdo, el ‘North Memorial’ se comprometió a poner a un coordinador para atender las consultas de pacientes con sordera o problemas de audición, y asegurar la presencia de los intérpretes cuando fuera necesario.
Macpherson destacó la importancia de esta medida, ya que nadie en el hospital atendió la petición del oncólogo para poder contar con un intérprete en una importante reunión con los Nelson. En lugar de ello, la solicitud quedó sin cursar.
En un comunicado, el ‘North Memorial’ asegura que ha estado trabajando con el Departamento de Derechos Humanos y con miembros de la Comunidad Sorda para introducir cambios, entre los que se incluye el uso de aparatos electrónicos que posibiliten a los pacientes comunicarse con intérpretes profesionales a través de la videoconferencia. Está previsto que el personal del centro complete su formación sobre las necesidades de los pacientes sordos y con problemas de audición para finales de marzo. El ‘North Memorial’ tendrá que demostrar que cumple con los términos del acuerdo durante dos años.
Macpherson dijo que este tipo de acuerdos suponen un mensaje muy importante para entidades públicas y privadas. “El dinero es el que manda”, dijo. “Es el que hace que los hospitales y el resto de instituciones se tomen esto en serio.”
Fuente: www.startribune.com
