Muere el cooperante Vicente Ferrer
El cooperante Vicente Ferrer falleció la pasada madrugada en la localidad india de Anantapur, tras agravarse su estado de salud por los problemas respiratorios que padecía desde hace tiempo, el ex jesuita, de 89 años, estaba en el momento de su muerte acompañado por su mujer e hijos y por miembros de su fundación.
“Ha fallecido rodeado de su familia y sereno, como era su deseo”, añadió la portavoz de la fundación humanitaria que presidía. Ferrer sufrió una embolia el pasado mes de marzo y se encontraba en estado crítico tras padecer dificultades respiratorias.
La organización de Ferrer lleva a cabo su labor humanitaria en el estado indio de Andhra y presta ayuda a más de 2,5 millones de personas. Ferrer llegó como misionero jesuita en 1952 a la India, de donde fue expulsado en 1968 por las suspicacias que despertó su labor entre las autoridades del país. Pero cuando regresó un año después, la entonces primera ministra Indira Gandhi ordenó que le concedieran el visado, y continuó con su tarea filantrópica en el depauperado estado de Andhra. Abandonó la Compañía de Jesús y continuó trabajando hasta el final de sus días por la mejora de las condiciones de vida de los más pobres.
La organización de Vicente Ferrer presta ayuda a más de 2,5 millones de personas
Ferrer puso en funcionamiento un singular sistema de trabajo: El milagro de dar, que consistía en una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico para obtener agua para los cultivos. Si al final cada campesino devolvía lo prestado (sin intereses), el milagro se iba extendiendo.
En Mumbai puso en funcionamiento diferentes procedimientos de organización entre pequeñas cooperativas para abastecer de agua a la comunidad y fomentar los cultivos, construir un hospital y escuelas para casi un millar de personas.
Recelo
Los dirigentes del país le miraban con recelo porque chocaba con sus intereses y recibió una orden de expulsión en 1968, dándole 30 días para abandonar el país. Esta decisión generó diferentes movimientos sociales y políticos que desembocaron en el anuncio de Indira Gandhi, primera ministra del país, de que el padre Ferrer podría volver en un corto espacio de tiempo después de su expulsión.
A su regreso, junto a seis voluntarios, decidió instalarse en una de las regiones más pobres y áridas del país: Anantapur, donde la escasez de agua, la desertización y la falta de educación eran alarmantes.
En 1996 creó la Fundación Vicente Ferrer para asegurar la continuidad económica del proyecto, que hoy cuenta con más de 155.000 colaboradores
En marzo de 1970 dejó de pertenecer a la Compañía de Jesús, y ese mismo año contrajo matrimonio con Anne Perry, una periodista inglesa fiel seguidora del misionero desde el conflicto de su expulsión. Durante esa década, persistió el asedio de los políticos, esta vez de las autoridades de la región, que llegaron incluso a querer encarcelarlo. Ferrer denunció el abuso de poder del que estaba siendo objeto y consiguió un fallo favorable que creó jurisprudencia.
En 1996 creó la Fundación Vicente Ferrer para asegurar la continuidad económica del proyecto, que hoy cuenta con más de 155.000 colaboradores en España. Su campo de actuación en Anantapur se mueve en los ámbitos de sanidad, vivienda, educación, personas con discapacidad, mujer y ecología. Tiene apadrinados a más de 135.000 niños y su programa de la mujer ha beneficiado a casi diez mil personas.
Durante su larga vida, Ferrer recibió diferentes reconocimientos a su trabajo, como el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia (1998), la Cruz de San Jorge de la Generaliat de Cataluña (2000) o la Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España (2002).
Fuente: www.diariomedico.com

