Oír mejor, sentir más

Las personas con deficiencias auditivas se pierden una parte importante de la vida diaria. Gestos tan cotidianos como hablar por teléfono o participar en conversaciones se convierten en tareas dificultosas. La tecnología contribuye a paliar estos problemas a través de innovadores mecanismos que facilitan el día a día de estas personas.

Dicen que cuando un sentido falla el resto se desarrolla con más intensidad. Sin embargo, los avances tecnológicos permiten, en mayor o menor medida, recuperar parte o mucho de ese fallo sensorial. En el caso de la audición, la tecnología se alía con los profesionales y, en consecuencia, con los usuarios, que pueden mejorar su día a día recuperando esa pérdida.

¿Se acuerdan de la imagen del abuelo tratando de escucharnos con la trompetilla pegada a su oreja? Ya nada queda de todo aquello y, ahora, el rudimentario aparatejo ha sido sustituido por otros más sofisticados, más pequeños y eficaces, que permiten al usuario recibir, por ejemplo, la señal del teléfono, del móvil y de la televisión directamente en su audífono.

De este modo, con esta novedosa tecnología, es posible oír la televisión con claridad a un volumen adecuado para toda la familia, cambiar de la televisión al teléfono con sólo pulsar un botón y usar el streamer (el aparato externo con bluetooth) para ajustar el volumen de la televisión. También permite entender a la primera la conversación telefónica, responder a las llamadas sin necesidad de correr para descolgar el teléfono con sólo apretar un botón del streamer, y hablar sin quitarse los audífonos y sin pitidos. Y con el móvil, ofrece la posibilidad de aceptar llamadas entrantes apretando un botón del streamer, oír con claridad, incluso en una calle ruidosa, y recibir el sonido directamente en ambos oídos.

Las pérdidas de audición pueden venir generadas por problemas de edad, genéticos o por alguna rotura de tímpano. Además, la excesiva exposición a un nivel de presión sonora superior a los 90 decibelios durante más de dos horas seguidas todos los días puede conllevar una pérdida auditiva. Es lo que actualmente ocurre con los jóvenes que escuchan sus mp3 a través de auriculares que, en un futuro, quizá desarrollen complicaciones de audición. “Gente que trabaja en bares o en cadenas de montaje que no se han protegido en su momento terminan con el oído muy deteriorado. Cuando son pérdidas por la edad se utiliza un tipo de audífono y es más fácil que escuchen. Por transmisión, infecciones, rotura de tímpano… Se debe colocar otro tipo que amplifique, que suba el volumen, y no hay problema de distorsión. Cuando el oído interno esta mal se produce distorsión”, señala el audioprotesista Sergio Vaquero.

“Por ejemplo, uno de los modelos lleva el auricular metido en el canal auditivo pero el audífono va fuera. Lo importante es que han conseguido alargar la distancia entre la salida y entrada de sonido. De esta forma, se evita que el audífono pite, que se acople, ya que al lograr alargar la distancia se proporciona más fuerza con menos acople”, apunta Vaquero.

El proceso de audición

La capacidad de percibir sonidos se realiza a través del oído que, anatómicamente, tiene tres partes: el externo, medio e interno. El oído externo está formado por el pabellón auricular (oreja) y el conducto auditivo. El medio incluye el tímpano, la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo), las cavidades mastoideas y la trompa de Eustaquio. Por último, el oído interno consta de la ventana oval, cóclea o caracol, vestíbulo y canales semicirculares.

La oreja capta las ondas sonoras que se transmiten a través del conducto auditivo hasta el tímpano, que es una membrana flexible que vibra cuando le llegan las ondas sonoras. Esta vibración llega a la cadena de huesecillos que amplifican el sonido y lo transmiten al oído interno a través de la ventana oval. Las vibraciones “mueven” los dos líquidos que existen en la cóclea (perilinfa y endolinfa), deformando las células ciliadas existentes en el interior. Éstas transforman las ondas sonoras en impulsos eléctricos que llegan al nervio auditivo y de éste a la corteza auditiva, que es el órgano de interpretar los sonidos.

Para comprobar el grado de sordera de una persona, se le hace una prueba de audimetría, de manera que alguien con sordera puede tener problemas en la percepción correcta de la intensidad (decibelios) o de la frecuencia (hertzios) de sonidos relacionados con el lenguaje oral, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído. La pérdida de capacidad auditiva generalmente se describe como leve, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba.

En las pérdidas leves no se oyen los ruidos de baja intensidad, y en entornos muy ruidosos resulta difícil comprender la palabra. Con pérdida moderada no se oyen los ruidos de intensidad suave a media y es difícil comprender la palabra con ruidos de fondo. Por otro lado, las conversaciones deben hacerse en voz alta cuando se sufren pérdidas severas, y las que tienen lugar en grupo son difíciles de seguir. Se usa la lectura labial para compensar. Finalmente, con pérdidas profundas sólo se oyen ruidos muy fuertes y la comunicación no es posible sin audífonos. “La sordera profunda ahora se está operando con implantes cocleares. Es la única solución en una anulación total de la audición”, explica Sergio Vaquero.

El audífono, la solución

Para pérdidas más moderadas de audición, el audífono se presenta como una solución que mejora el día a día de muchas personas. Un audífono es un dispositivo electrónico que amplifica y cambia el sonido para permitir una mejor comunicación. Los audífonos reciben sonido a través de un micrófono, que luego convierte las ondas sonoras en señales eléctricas. El amplificador aumenta el volumen de las señales y luego envía el sonido al oído a través de un altavoz. Los hay de muchos tipos: los que caben completamente en el oído externo y son usados en los casos de pérdida de audición leve a severa, los que se usan detrás del oído y están conectados a un molde de oreja plástico que cabe dentro del oído externo, y los que caben en el canal del oído. Es la tecnología al servicio de una mejor calidad de vida.

Fuente: www.aragondigital.es

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